Deporte Movilidad

¿Cómo limpiar una bicicleta correctamente?

  • 28 de Sep
  • Lectura de 5 min
  • 0

Seguro que en las vacaciones te has hinchado a hacer kilómetros con tu bici y ahora, que ya has vuelto a la rutina, la ves tan llena de barro y arena que apenas se distingue la marca. Bueno, ¡es normal! No te preocupes porque, como la mayoría de las cosas en la vida, eso tiene solución. Ponte tu ropa de las mudanzas o la de pintar la casa, porque seguro que algo te manchas.

Y fuera de tenerla impoluta, limpiar tu bicicleta es importante para evitar posibles sustos en su funcionamiento: ya sea por alguna pequeña piedra incrustada en la cadena o porque se ha endurecido un trozo de tierra en el cuadro y te ocasiona problemas para girar. A eso se suma que alargas la vida de sus piezas y evitas que se oxide más rápidamente.

Qué necesitas para limpiar tu bici

Existen máquinas específicas para limpiar bicicletas. Si no, haz uso de una manguera y evita las máquinas de alta presión, ya que pueden dañar sus componentes. Dicho esto: coge un cubo con agua limpia; jabón; varios trapos; una esponja; unos guantes de látex; usa cepillos de dientes; desengrasante y aceite lubricante o cera.

Así se limpia una bici paso a paso

¿Cómo limpiar una bicicleta? Descubrirás que tiene un orden muy concreto: desde las ruedas y hasta el lubricado final. Sería un poco como empezar a vestirse: de los pies a la cabeza (…más o menos). Tómate tu tiempo y disfruta dejando como nueva a tu mejor compañera de rutas. Seguro que al ver el resultado final vas a querer pedalearla como la primera vez.

Primero quita las ruedas

Si quitas las ruedas, te será mucho más fácil lavar la bici y llegar a esos sitios inaccesibles que dejándolas montadas. Además, así te es más sencillo limpiar cada una por separado junto con las llantas. No te cortes a la hora de usar agua y jabón para que queden bien relucientes.

Ahora limpia el cuadro

Para evitar tener que repetir partes en la limpieza de la bicicleta, lo mejor es que siempre lo hagas de arriba abajo. Echa toda el agua necesaria al cuadro, manillar, pedales, bielas… Recuerda que si utilizas mangueras, que no sean a alta presión ni la apuntes directamente a suspensiones o rodamientos.

Sigue con la transmisión

Coge el desengrasante y échaselo a la transmisión. Desde la cadena al plato, pasando por los piñones, y deja que haga su trabajo. Ten cuidado de que no se manchen de este líquido las pastillas de freno, porque se pueden contaminar y tendrías que cambiarlas o limarlas. Lo mejor es que envuelvas el disco de freno con un trapo o un protector especial.

Siempre de arriba, a abajo

Mientras hace efecto el desengrasante, rocía con jabón en spray toda la bicicleta. Empieza a limpiar la bici con la esponja desde la parte superior a la inferior del cuadro. También puedes usar un cepillo de cerdas suaves, para el interior de la horquilla, tirantes traseros y la parte de debajo del pedalier.

Es el turno de la cadena

La acción del desengrasante estará surtiendo efecto, así que es momento de usar el cepillo y dejarlo fijo en un punto de la cadena. Así solo tienes que ir moviendo las bielas hacia atrás. Es importante que limpies en profundidad los piñones del casete, ya que acumulan gran parte de la suciedad. Ocúpate también de los platos.

Ponte ahora con los bujes  

Mientras el jabón que rociaste en el cuadro sigue actuando, puedes ocuparte de las ruedas. Para continuar con el lavado de tu bicicleta sigue desde las cubiertas a las llantas, los radios y los bujes. Todo con la esponja, una vez limpia en un cubo con agua limpia. Para los bujes (la pieza cilíndrica que envuelve al eje) utiliza un cepillo especial que hace posible llegar a los huecos entre radios y buje.

Monta ruedas, seca y lubrica

Vuelve a poner las ruedas y enjuágalas a conciencia. Hecho eso, toca secar tu bici. Utiliza uno o varios trapos limpios, para que todo quede bien seco. Asegúrate, ya que es fundamental para seguir. Después lubrica la transmisión con lubricante en aceite o cera para la cadena; echa también en los pedales y aprovecha para sacar la tija. Sécala bien y usa grasa de montaje.

Solo queda una cosa más

Para quedarte con total tranquilidad, ten a mano un protector que la deje brillante o mate (depende del acabado), aplicándole una película de protección que hará que el polvo y la suciedad cueste más que se queden en el cuadro o cualquier otra parte de tu bicicleta.

Parecen muchos pasos, pero limpiar tu bicicleta te llevará poquito tiempo. Lo recomendable es que le des una limpieza en profundidad si hace mucho que no la montas; si es una mountain bike, cada vez que hagas una salida, y si es una bici de carretera, cada dos o tres días. ¡Larga vida al pedaleo!

Recuerda:

  • – Es habitual que tras usar la bici a menudo, acumule polvo y suciedad que pueden acortar su vida útil.
  • – Sigue un orden a la hora de limpiarla y no lo hagas a lo loco: así evitarás que se queden manchas o fragmentos de suciedad imprevistos y peligrosos.
  • – No utilices chorros de agua a alta presión ni los apuntes directamente a elementos como rodamientos, ruedas y otros componentes delicados.
Para poner tu bici a punto
Product Image

Bicicletas

de segunda mano En toda España
Product Image

Multitud de accesorios

para tu bici En toda España
Product Image

Protégete de la forma

más económica En toda España
¡Vota! ¿Qué puntuación le das a este post?
Click to rate this post!
[Total: 0 Average: 0]
Comparte esta publicación

También podría interesarte: